Uruguay asumió por primera vez la presidencia del Grupo de los 77 (G77), la mayor organización de países en desarrollo dentro del sistema de las Naciones Unidas, integrada actualmente por 134 Estados. La responsabilidad fue asumida por el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, en representación del país.
Durante la ceremonia de asunción, realizada en la sede de la ONU, el canciller destacó la relevancia del rol que desempeña el G77 como espacio de articulación del Sur Global. “Será una presidencia facilitadora, comprometida con fortalecer la cohesión interna del grupo y asegurar que la voz del Sur Global continúe siendo coordinada, constructiva y relevante en el sistema multilateral”, afirmó.
Lubetkin subrayó que Uruguay asume esta responsabilidad “con orgullo y humildad”, en un momento crítico para el orden internacional basado en reglas, atravesado por un debilitamiento del derecho internacional y por crecientes conflictos que exigen mayores niveles de cooperación colectiva. En ese escenario, aseguró que el país ejercerá la presidencia con dedicación y seriedad, defendiendo los principios de la Carta de las Naciones Unidas y los intereses comunes del grupo.
El canciller señaló que Uruguay buscará consolidarse como un promotor de la paz y un facilitador honesto entre las naciones, en un contexto en el que la prohibición del uso de la fuerza se ve cada vez más erosionada.
La presidencia uruguaya estará guiada por las prioridades acordadas para 2026 y orientada a garantizar continuidad, coherencia y seguimiento efectivo del programa de trabajo del G77 y China. En ese marco, se impulsarán iniciativas para promover una estabilidad económica global sostenible, reforzar la solidaridad internacional y avanzar hacia una distribución más equitativa de los recursos, con énfasis en el alivio de la deuda, el financiamiento para el desarrollo, la seguridad alimentaria y la lucha contra la pobreza.
Uruguay también promoverá la incorporación de indicadores de desarrollo que vayan más allá del producto interno bruto, el fortalecimiento de la gobernanza de las instituciones financieras internacionales y la consolidación de un sistema comercial multilateral más justo, con un trato especial y diferenciado para los países en desarrollo. Además, se impulsará una implementación efectiva y equilibrada de la Agenda 2030, junto con una participación activa del G77 en los debates sobre la reforma del sistema de Naciones Unidas, incluida la iniciativa ONU 80.
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