Más de 2,5 millones de personas han huido de una guerra "sin sentido" en Ucrania y hay otros dos millones de desplazados internos desde que empezó la ofensiva rusa el 24 de febrero, informó la ONU este viernes.
Cuando Yevghen Sboromyrskiy vio su casa ardiendo tras un bombardeo ruso en las afueras de Kiev, se puso a temblar tanto que no pudo ni llevarse un cigarrillo a la boca.
Ucrania acusó a Rusia de "terrorismo nuclear" y las potencias occidentales expresaron su indignación después de que la mayor central nuclear de Ucrania y Europa fuera atacada durante la ocupación de la zona por tropas rusas, que siguieron bombardeando las principales ciudades del país.
En un contexto de un fuerte incremento internacional de los combustibles, impulsado por la guerra entre Rusia y Ucrania, el Poder Ejecutivo decidió aumentar las naftas, el gasoil y el supergás.
Rusia, que acaba de anunciar la ampliación de la ofensiva contra Ucrania en todos los frentes, parece "cada vez más frustrada" por la firme resistencia del ejército ucraniano, según el Pentágono, que se dispone a proporcionar más armas al país.
Con marchas donde se llevan antorchas o simples caminatas callejeras, las manifestaciones de solidaridad con Ucrania y en contra de la invasión rusa se multiplican en todo el mundo, desde Argentina hasta Georgia pasando por Italia y Japón.