Con el inicio de la temporada de recolección de hongos, crece la atención sobre los riesgos que puede implicar consumir ejemplares silvestres. Durante el año pasado, el Ministerio de Salud Pública (MSP) registró varios casos de intoxicación en diferentes zonas del país, lo que subraya la necesidad de tomar precauciones y actuar con responsabilidad al recolectar y consumir hongos.
En Uruguay, muchas especies son aptas para el consumo humano, pero existen variedades altamente tóxicas que pueden confundirse fácilmente con las comestibles. Entre las más peligrosas se encuentra la Amanita phalloides, conocida como “sombrero de la muerte”, considerada una de las especies más letales presentes en el país, informó el MSP.
Este hongo suele aparecer entre marzo y junio, con mayor frecuencia en otoño, especialmente en áreas con pinos, robles, castaños o encinas. Su ingestión puede provocar daños graves, incluyendo insuficiencia hepática aguda y, en los casos más severos, la muerte.
Uno de los principales problemas es que los hongos venenosos pueden presentar características muy similares a los comestibles, lo que hace difícil su identificación sin conocimientos especializados.
CONSEJOS DEL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA
Los efectos del consumo de hongos tóxicos incluyen náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, alteraciones neurológicas o confusión. Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, se recomienda acudir de inmediato al centro de salud más cercano.
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