Con presencia en la Costa de Oro y el río Santa Lucía, la Intendencia de Canelones despliega durante el verano una brigada de 210 guardavidas que cubren 77 kilómetros de costa, divididos en 82 puestos.
Formación exigente, puestos estratégicos y protocolos claros son parte del trabajo diario para que vecinos y visitantes disfruten del agua con mayor seguridad.
Para ser guardavidas en Canelones, es necesario tener el título expedido por el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) y sortear una serie de pruebas físicas y psicológicas que certifican la aptitud para el desempeño del cargo al que se postulan. Para garantizar una elección adecuada, el director general de Deportes, Luis de Melo, explica que se creó una comisión de pruebas que se encarga de examinar a los nuevos ingresos y a quienes ya están en la plantilla, para certificar que pueden trabajar bajo los estándares requeridos.
Al momento de comenzar la temporada, la dirección de Deportes se dedica a la construcción y colocación de las casetas en las que los guardavidas cumplen sus tareas. Además, siempre hay funcionarios de mantenimiento a la orden por cualquier necesidad que requiera el servicio. Esto permite que los guardavidas tengan un lugar elevado con una visión periférica de unos 300 metros para ver a los bañistas, cuidarse del sol y del intenso calor. Asimismo, estas casetas están diseñadas con una rampa larga en lugar de una escalera, lo que agiliza la salida hacia el mar en caso de una emergencia.
La brigada de guardavidas se comunica con la población a través de banderas, por lo que es importante saber el significado de cada una de ellas. Cada bandera es una recomendación diferente que quienes bajen a la playa deben tener en cuenta: desde nivel de peligrosidad del mar hasta peligros puntuales, tormentas y cianobacterias. En tanto, al margen de las contingencias acuáticas, quienes brindan este servicio han podido presenciar otros riesgos como lesiones óseas y accidentes en la arena.
Cuando la brigada debe activar un protocolo de rescate, el procedimiento está previamente establecido y se utilizan implementos de ayuda como patas de rana o torpedos, que facilitan la ejecución del nado y el agarre de la víctima, respectivamente. Una vez retirada la persona damnificada del mar, se procede a realizar maniobras de primeros auxilios mientras se espera el arribo de la ambulancia.
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